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China, 70 años de la República Popular

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La semana pasada, China festejó siete décadas de la llegada al poder de Mao. Y con ello, de la fundación de la República Popular de China.

El presidente Xi Jinping, celebró el triunfo del comunismo en el país asiático con bombo y platillo. Además de con el mayor desfile militar en la historia del país.

Los festejos, sin embargo, estuvieron llenos de claroscuros. Mientras por un lado el Presidente Xi ostentaba su poderío y elogiaba a China como una potencia imparable. Por el otro, en las calles de Hong Kong se vivió un caos. Que desencadenó en fuertes confrontaciones entre la policía y los manifestantes.

¿China una potencia imparable o en decadencia?

Así, la República Popular de China entró su séptima década ante los ojos del mundo. Levantando múltiples y encontradas interrogantes sobre su futuro. 

La China actual, es muy diferente de la fundada por Mao. Grandes reformas y transformaciones, así como la paulatina apertura comercial la han llevado a convertirse en la segunda economía más grande del mundo. 

Su acelerado progreso, enorme población, avances tecnológicos, entre otras cosas. Hacen que para muchos sea indiscutiblemente potencia más fuerte del mundo del futuro. Sin embargo, actualmente China enfrenta importantes retos, que podrían afectar de forma definitiva su progreso.

Lo que sucede en Hong Kong

Las crecientes y progresivamente más violentas, protestas en Hong Kong. Representan una amenaza política importante para el país oriental. Y ponen además bajo la lupa, el respeto a los derechos humanos y el autoritarismo. Dos temas aún controvertidos en China.

Pero ¿Qué exigen los manifestantes en Hong Kong? Si bien, esta pertenece a China desde 1997. La antigua colonia británica, tiene su propio sistema político, comercial, moneda e identidad cultural.

Así, la sociedad hongkonesa es poseedora de derechos no conocidos por la China continental. Sin embargo, a causa de nuevas reformas de ley. La población de Hong Kong considera que el gobierno central pone en riesgo sus prerrogativas. Por lo cual han salido a las calles a manifestarse. Lo que ha escalado y generado reacciones adversas por parte del gobierno de Xi Jinping.

Siendo Hong Kong un importante centro financiero y comercial. Es de gran importancia para el gobierno central, encontrar una solución al conflicto. Lo cual para un gobierno como China, con tan poca experiencia en el manejo adecuado de manifestaciones sociales, será difícil.

La desaceleración económica

Si bien, el crecimiento de China en las últimas décadas ha sido exponencial. Actualmente, el país asiático crece a su menor ritmo desde los años 90. 

Las tensiones y guerra comercial con Estados Unidos, que buscan frenar productos y tecnología Chinas. Comienzan a pasar factura en Beijing. Al igual que el aumento de precios de la carne de cerdo por la fiebre porcina, por ejemplo. 

Ello ha causado que algunos países que antes se mostraban entusiasmados ante la nueva ruta de la seda. Comiencen a ver con recelo la sostenibilidad a largo plazo de sus acuerdos con China. 

El papel de las reformas

China, como un país socialista insertado en la economía internacional. Representa un modelo poco familiar para la mayor parte de sus potenciales socios comerciales. Así, su capacidad de mantenerse como una opción atractiva y como el aliado de preferencia para el resto del mundo. Dependerá ampliamente de la capacidad de la diplomacia China y de su disposición a hacer reformas.

Mismas que faciliten su adaptación a los modelos comerciales imperantes o que creen otros  nuevos y más sólidos. Además del tema comercial, su capacidad de generar un desarrollo sostenible. Que considere tanto el respeto a los derechos humanos como el daño medioambiental y la desigualdad en su población. Para así proyectar una mayor solidez y confianza hacia el exterior.