Geopolítica y Ciberseguridad

La revolución de las tecnologías de la información, ha sido categorizada por muchos como la nueva revolución industrial. La expansión del acceso a Internet, la creciente migración de la información hacia la nube y el desarrollo el Internet de las Cosas (IoT). Presentan un creciente abanico de posibilidades en cada vez más campos como la educación, movilidad, salud, comunicación. Sin embargo, este mundo de nuevas posibilidades también conlleva nuevos riesgos.

Con el desarrollo del Internet de las Cosas, se espera que para el año 2020 más de 75 mil millones de dispositivos estén conectados a la red. Creando un espacio cibernético global en el que las fronteras son difusas y las posibilidades infinitas.

A causa de ello en los últimos años los gobiernos han comenzado a preocuparse por las amenazas del mundo cibernético.  Mismas que han ya comenzado ser parte central de conflictos de alcance mundial. Hackers respaldados por gobiernos, han sido parte de campañas de espionaje, robo de información, influido en elecciones democráticas y traído a la luz secretos de estado. Entre otras cosas.

Mientras que la geopolítica hace énfasis en el estudio del territorio, las personas, redes y el poder. Para analizar su influencia en las relaciones entre naciones. El ciberespacio rompe con estos conceptos, ya que en él el territorio y la soberanía se vuelven intangibles. Poniendo a los gobiernos en Jaque a la hora de enfrentar estas nuevas amenazas. 

Ciberataques y geopolítica

La actividad cibernética presenta una nueva forma atractiva para las gobiernos de obtener sus objetivos geopolíticos, por varios motivos. Los ciberataques son difíciles de rastrear y pueden un gran impacto sobre la política y seguridad de un país. 

¿Cómo los gobiernos han usado ataques cibernéticos?

  • Israel y Estados Unidos: en el año 2010 tuvo lugar el que se considera uno de los primeros ciberataques de impacto internacional. Entonces, en una planta nuclear en Natanz, Irán, más de 1,000 maquinas de producción de uranio comenzaron a fallar a causa de un virus informático que les daba la instrucción de autodestruirse. Se trataba del virus Stuxnet, que más tarde se descubrió habría sido creado en un laboratorio de forma conjunta entre los gobiernos de Estados Unidos e Israel con el objetivo de sabotear el programa nuclear iraní.
  • China: uno de los países con más actividad en el ciberespacio. El gobierno Chino ha sido acusado en múltiples ocasiones de usar ciberataques para fines políticos. Entre ellos podemos mencionar su más reciente infiltración en institutos de investigación para el cáncer de los Estados Unidos. Con el fin de extraer información confidencial de investigaciones de último nivel. También fue acusado de irrumpir en el servicios de mensajería encriptado Telegram para interrumpir la comunicación entre manifestantes en Hong Kong.
  • Rusia: uno de los ciberataques más sonados de los últimos años, fue la supuesta infiltración del gobierno ruso en las elecciones a la presidencia de los Estados Unidos en 2014.  Las sospechas del ataque salieron a la luz cuando investigadores del FBI detectaron actividad de múltiples direcciones de IP sospechosas. En el sistema de conteo de votos, en los 50 Estados de la nación norteamericana. 

Estos son solo algunos ejemplos de los ya cientos de ataques cibernéticos entre naciones ¿Qué han tenido en común? Todos han sido difíciles de rastrear y prácticamente imposibles de procesar judicialmente. Y si bien no han nunca generado pérdidas humanas, han puesto en riesgo la soberanía de países, información de ciudadanos e instituciones públicas y financieras, entre otros.

Otros sectores en riesgo

No son solo los gobiernos que enfrentan grandes riesgos ante estos ataques. Sino también las instituciones privadas, empresas y ciudadanos. Cada vez más empresas e instituciones están migrando su información a la nube. Incrementando con ello la cantidad de información susceptible a ciberataques.

De acuerdo con información de la Consultora Gartner, se espera que para el año 2020 60% de las empresas digitales sufrirá daños a causa de incidentes relacionados con su incapacidad de manejar el riesgo digital.

Perspectivas

Cada vez más gobiernos desarrollan legislaciones orientadas a la protección de los datos y los riesgos cibernéticos. Sin embargo, a nivel global estas legislaciones se encuentran lejos de homologarse. Este es el principal reto para los países ante las amenazas cibernéticas. En unos años generar consensos y organismos para la defensa y juicio de los ciberataques será una necesidad imperante. 

Por otro lado, empresarios e inversionistas deberán asegurarse de no pasar de largo estas amenazas y reforzar su ciberseguridad. Apoyando el desarrollo de cada vez más profesionales en el área y generando una cultura de higiene cibernética en sus espacios de acción.