¿Tercera Guerra Mundial?

A menos de una semana de comenzar el 2020, Estados Unidos e Irán protagonizaron el inicio de una crisis política, cuyas dimensiones están aún por vislumbrarse. El asesinato de Qasem Soleimani, jefe de la unidad de la Fuerza Quds del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán, a manos de fuerzas Estadounidenses, desató pánico.

Tras años de constante tensión entre ambos países, este acontecimiento fue visto por muchos como una acción de consecuencias catastróficas. El hashtag Tercera Guerra Mundial inundó las redes. Sin embargo, para otros no fue más que el inevitable resultado y una demostración más de la terrible estratégia de la administración de Trump para medio oriente; una región en la que el conflicto ha perdurado por años. O inclusive, una simple maniobra electoral.

Ambos gobiernos se encuentran calculando los siguientes pasos. Y aunque el gobierno norteamericano ha declarado que busca evitar una guerra. Este suceso es reflejo del actual estado del creciente caos del sistema global. Además, de la deficiente estratégica diplomática de los Estados Unidos, la cual comienza a cobrar factura, y cuyas consecuencias tendrán un gran impacto en el desarrollo de los conflictos geopolíticos en el medio oriente. Además de en la economía global y la geopolítica.

Por otro lado, el conflicto entre Estados Unidos y el Golfo Pérsico no son fenómenos aislados. Existen alrededor del mundo una serie de conflictos en cuyo desarrollo durante los próximos años puede depender la estabilidad del sistema global y cuyo impacto en el sistema económico ya es visible. Estos son, de acuerdo con analistas, algunos de los conflictos de alto riesgo a los que habrá que prestar atención esté 2020.

  • Estados Unidos – Irán

El conflicto del momento, ha derivado del aumento de tensiones entre al gobierno de ambos países desde la administración de Donald Trump. En 2018 la administración de Trump se retiró del acuerdo nuclear iraní. Tras ello, Irán tomó carta libre e hizo caso de los compromisos adquiridos durante el acuerdo. Estados Unidos comenzó una serie de sanciones unilaterales contra el país.

Estas culminaron en una serie de provocaciones directas y en crecientes conflictos en el Golfo Pérsico. Ahora, alcanzan un punto crítico con el asesinato Qassem Soleimani uno de los líderes políticos más importantes del gobierno Iraní. Tras el ataque de fuerzas iraníes a fuerzas norteamericanas en Irak. La respuesta de Irán está aún por esperarse.

  • India – Pakistán

Tras un ataque suicida contra paramilitares indios en la región. El gobierno de India envió por primera vez en décadas, un ataque aéreo. Seguido a ello, el gobierno de Narendra Modi, revocó el estatus de autonomía de los estados de Jammu y Cachemira. Al mismos tiempo que se bloqueó el acceso a telecomunicaciones y se arrestaron a varias figuras prominentes de la región.

La decisión unilateral e ilegal tomada por el gobierno Indio. Ha generado gran descontento en Islamabad y ha exacerbado los sentimientos nacionalistas en la región. De continuar así la situación y no llegar a un acuerdo, esta podría desencadenar en un conflicto militar.

  • Afganistán – EU

Tras el comienzo de negociaciones entre el gobierno de Trump y la insurgencia Talibana, el retiro de las fuerzas norteamericanas en Afganistán parecía una realidad. Sin embargo, el abrupto retiro de las negociaciones de el gobierno de Estados Unidos. Tras un supuesto ataque contra fuerzas norteamericanas provocó que la violencia en la región aumentará aún más.

La guerra en Afganistán, es actualmente la más larga librada por los Estados Unidos. Ha durado ya 18 años y los costos humanos han sido enormes. Aún con ello, ahora el cese al fuego no parece estar cerca. En este contexto, la administración de Trump, una vez más, ha demostrado no tener una estrategia efectiva para lidiar con estos conflictos. 

  • Burkina Faso

Mientras en medio oriente, la lucha entre el estado islámico y occidente ha logrado contenerlo durante años. En África, la historia es distinta. El Yihadismo continúa su expansión en países como Burkina Faso, donde los ataques terroristas son cada vez mayores, desde el 2015.

La violencia continúa expandiéndose y desplazando a la población del norte del país. Además, el riesgo de este conflicto podría implicar mucho más allá de los propios habitantes del país. La posición estratégica de Burkina Faso podría servir como una base para que grupos Yihadistas puedan continuar penetrando en países vecinos como Benín, Costa de Marfil y Ghana. Aumentando así, el riesgo de mayores conflictos de orden regional.